La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reiteró este martes que su rechazo al proceso de juicio político que podría sacarla del poder.
“Soy víctima de un proceso basado en una injusticia y fraude político”, dijo durante una rueda de prensa a medios internacionales.
La presidenta aseguró que desde hace 15 meses hay en su país señales de desestabilización política y la primera muestra fue, indicó, la petición de reconteo de votos.
Reiteró que se enfrenta a un golpe de Estado. “No tiene que ser un golpe armado para que sea armado”, expresó.
Consideró que este proceso no va a traer estabilidad política al país porque rompe las bases de la democracia. “Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia”, afirmó Rousseff ante corresponsales internacionales.
En la rueda de prensa Rousseff aseguró que es mentira que en su gobierno haya una pérdida de 10 millones de empleos. Igualmente, la mandataria explicó sobre los decretos de créditos suplementarios que solicitó y afirmó que no están utilizando los bancos públicos para realizar operaciones ilegales.
Afirmó que los asuntos por los cuales se le quiere abrir un juicio político son contables y no tienen que ver con el mal uso del dinero público sino con cómo el gobierno ejerce su gestión financiera. “No hay base legal para ese impeachment (…) No existen pruebas contra mí (…) Soy víctima de un proceso de medias verdades”, aseguró.
Para Rousseff, todo esto se trata de una “explícita venganza” orquestada por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del centrista PMDB, luego de que el Partido de los Trabajadores decidiera apoyar una investigación en su contra en el Comité de Ética de esa casa.
“Esto no es un proceso de impeachment, sino un intento de elección indirecta por parte de un grupo que de otro modo no tendría las condiciones de hacerse elegir” en comicios regulares, subrayó la presidenta
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